Algovia: Descubriendo juntos la montaña de Grünten

Algovia: Descubriendo juntos la montaña de Grünten

En Campz nos encantan las aventuras al aire libre. En compañía de un pequeño grupo de colegas, decidimos hacer un viaje a Algovia. Nos encontramos en Burgberg, Baviera, para comenzar esta nueva aventura.

La pregunta que surgió inmediatamente fue: ¿A cuál de las varias montañas azules visibles en el horizonte nos enfrentamos hoy? Y mis colegas respondieron rápidamente que nuestro objetivo era el «Grünten», un pico de 1.737,9 m situado en el borde de los Alpes de Algovia. Por su ubicación, también se le conoce como » The Watcher», el observador.

Comenzamos el ascenso siguiendo un sendero de guijarros y raíces nudosas a través de bosques rojos en llamas. En algunos lugares casi escalamos zonas rocosas.
Mientras avanzábamos, alguien recordó con envidia la perezosa subida a la cima del Príncipe Obispo de Augsburgo, Clemente Wenceslao de Sajonia. En 1773, Su Alteza fue llevado a la cima en una silla acolchada por no menos de ¡56 campesinos! En ausencia de campesinos, hicimos todo lo que pudimos para subir con las piernas, mientras llenábamos los pulmones de aire perfumado con abeto.

Al final, logramos entrar en el ritmo y empezamos a disfrutar de la caminata y la suave brisa en nuestras caras. La niebla y la lluvia nos mantuvieron frescos y tranquilos. En lugar de charlar, tuvimos que centrarnos en el camino resbaladizo y en las piedras bajo nuestros pies.

MONUMENTOS Y PICOS DE MONTAÑA EN ALGOVIA

Una vez que habíamos pasado la línea de árboles, había un tramo bastante corto de serpenteante pero relativamente fácil de recorrer. Una vez que lo habíamos cruzado, llegamos a nuestra primera etapa programada, la Grüntenhaus, alrededor del mediodía. Desafortunadamente, la misma espesa niebla que había proporcionado un alivio refrescante durante la subida también nos privó de la vista. Pero la idea de un buen té caliente (y algo más sustancial que las avellanas que comíamos en el camino) mitigó este inconveniente.

Un delicioso «eintopf», un guiso tradicional local, fue la elección perfecta después de una larga caminata. Después de calmar el estómago y satisfacer el paladar, decidimos retomar inmediatamente el sinuoso camino que conduce a la cima. Después de llegar a la Grüntenhaus, sólo hay un par de cientos de metros cuesta arriba antes de llegar al pico principal: el Übelhorn.

El monumento de Gebirgsjäger en la cima está dedicado a las tropas de montaña alemanas que murieron en combate. Lo fotografiamos en la niebla que se aferraba a él y dominaba la cima de la montaña. La montaña toma su nombre de la rígida y rocosa cima, resultado de las actividades mineras en la zona desde 1471, y que dejaron gran parte de la región desprovista de madera. Por lo tanto, no es sorprendente que el nombre «Grünten» signifique «cabeza calva» en el dialecto de Algovia.

LIBERTAD EN EL DESCENSO

A partir de este momento tuvimos nuestra primera prueba de descenso. La lluvia no era nuestra amiga en este terreno escarpado con grava y partes resbaladizas. Algunos tuvimos que utilizar un palo para evitar caídas desagradables. ¡Y menos mal! Ciertamente no queríamos llevarnos un recuerdo desagradable de esta excursión en Algovia.

Después de un pequeño descenso llegamos a exuberantes praderas. Al mismo tiempo, el sol decidió salir de las pocas nubes que quedaban y regocijarse con su presencia. Gracias al calor de los rayos en mi cara sentimos una ligereza que ciertamente no habíamos sentido durante la ascensión. Al ver los senderos que serpenteaban en este hermoso paisaje, algunos sentimos el impulso de correr. Encontramos senderos pintorescos, terreno seco (pero desafiante), hermosos paisajes y aire fresco. ¿Por qué siempre es tan emocionante correr cuesta abajo?

Seguimos así por un tiempo y luego nos unimos al grupo. Volviendo a través de los árboles, admiramos los hongos de aspecto alienígena que nacían en troncos mojados. El camino marcó el final del tramo montañoso de la ruta que habíamos planeado. Así que recobramos el aliento y empezamos a estirar perezosamente mientras esperabamos que el resto del grupo nos alcanzara.

AL CAER LA NOCHE

Después de un breve descanso, tocava la vuelta a casa. Al llegar a una carretera bifurcada, optamos por la ruta más larga y pintoresca hacia Starzlachklamm: una serie de pasarelas de madera y puentes que serpentean a través de un desfiladero de extraordinaria belleza.
En ese momento casi se estaba empezando a ir la luz. Cuando la luz se estaba desvaneciendo nos dimos cuenta de que atravesar bosques oscuros sin frontales ni linternas no era el mejor de los planes. Por ello, nos apresuramos a cruzar el paso y llegamos al punto de encuentro con el autobús a las 7 de la tarde, con los últimos destellos de luz.

Terminamos el día con emociones encontradas: felices de haber llegado a la cima y superado el desafío, pero tristes al mismo tiempo de ver que termina tan pronto. Fue un consuelo saber que las próximas caminatas ya están planeadas. Así que…. ¡nos vemos la próxima vez, compañeros aventureros!